LA BOBINA MARAVILLOSA
Erase un principito
que no quería estudiar. Cierta noche, después de haber recibido una buena
regañina por su pereza, suspiro tristemente, diciendo:
¡Ay! ¿Cuándo seré
mayor para hacer lo que me apetezca?
Y he aquí que, a la
mañana siguiente, descubrió sobre su cama una bobina de hilo de oro de la que
salió una débil voz: Trátame con cuidado, príncipe.
Este hilo representa
la sucesión de tus días. Conforme vayan pasando, el hilo se ira soltando. No
ignoro que deseas crecer pronto... Pues bien, te concedo el don de desenrollar
el hilo a tu antojo, pero todo aquello que hayas desenrollado no podrás
ovillarlo de nuevo, pues los días pasados no vuelven.
El príncipe, para
cerciorarse, tiro con ímpetu del hilo y se encontró convertido en un apuesto
príncipe. Tiro un poco mas y se vio llevando la corona de su padre. ¡Era rey!
Con un nuevo tironcito, inquirió:
Dime bobina ¿Cómo
serán mi esposa y mis hijos?
En el mismo
instante, una bellísima joven, y cuatro niños rubios surgieron a su lado. Sin
pararse a pensar, su curiosidad se iba apoderando de él y siguió soltando mas
hilo para saber como serian sus hijos de mayores.
De pronto se miro al
espejo y vio la imagen de un anciano decrépito, de escasos cabellos nevados. Se
asusto de sí mismo y del poco hilo que quedaba en la bobina. ¡Los instantes de
su vida estaban contados! Desesperadamente, intento enrollar el hilo en el
carrete, pero sin lograrlo
Entonces la débil
vocecilla que ya conocía, hablo así
Has desperdiciado
tontamente tu existencia. Ahora ya sabes que los días perdidos no pueden
recuperarse. Has sido un perezoso al pretender pasar por la vida sin molestarte
en hacer el trabajo de todos los días. Sufre, pues tu castigo.
El rey, tras un
grito de pánico, cayó muerto: había consumido la existencia sin hacer nada de
provecho.

EL MUÑECO
DE NIEVE
Había dejado de
nevar y los niños, ansiosos de libertad, salieron de casa y empezaron a
corretear por la blanca y mullida alfombra recién formada. La hija del herrero, tomando puñados de nieve
con sus manitas hábiles, se entrego a la tarea de moldearla. Haré un muñeco como el hermanito que hubiera
deseado tener se dijo.
Le salio un niñito
precioso, redondo, con ojos de carbón y un botón rojo por boca. La pequeña
estaba entusiasmada con su obra y convirtió al muñeco en su inseparable
compañero durante los tristes días de aquel invierno. Le hablaba, le mimaba... Pero
pronto los días empezaron a ser mas largos y los rayos de sol mas calidos... El
muñeco se fundió sin dejar mas rastro de su existencia que un charquito con dos
carbones y un botón rojo. La niña lloro con desconsuelo. Un viejecito, que
buscaba en el sol tibieza para su invierno, le dijo dulcemente: Seca tus
lagrimas, bonita, por que acabas de recibir una gran lección: ahora ya sabes
que no debe ponerse el corazón en cosas perecederas.

EL CEDRO
VANIDOSO
Erase una vez un
cedro satisfecho de su hermosura.
Plantado en mitad
del jardín, superaba en altura a todos los demás árboles. Tan bellamente
dispuestas estaban sus ramas, que parecía un gigantesco candelabro.
Plantado en mitad
del jardín, superaba en altura a todos los demás árboles. Tan bellamente
dispuestas estaban sus ramas, que parecía un gigantesco candelabro.
Si con lo hermoso que soy diera además fruto,
se dijo, ningún árbol del mundo podría compararse conmigo.
Y decidió observar a
los otros árboles y hacer lo mismo con ellos. Por fin, en lo alto de su erguida
copa, apunto un bellísimo fruto.
Tendré que
alimentarlo bien para que crezca mucho, se dijo.
Tanto y tanto creció
aquel fruto, que se hizo demasiado grande. La copa del cedro, no pudiendo
sostenerlo, se fue doblando; y cuando el fruto maduro, la copa, que era el
orgullo y la gloria del árbol, empezó a tambalearse hasta que se troncho
pesadamente.
¡A cuantos hombres,
como el cedro, su demasiada ambición les arruina!

UGA LA
TORTUGA. CUENTO INFANTIL SOBRE LA PERSEVERANCIA
- ¡Caramba, todo me sale mal!, se lamenta
constantemente Uga, la tortuga.
Y es que no es para menos: siempre llega tarde, es
la última en acabar sus tareas, casi nunca consigue premios a la rapidez y,
para colmo es una dormilona.
- ¡Esto tiene que cambiar!, se propuso un buen día, harta de
que sus compañeros del bosque le recriminaran por su poco esfuerzo al
realizar sus tareas.
Y es que había optado por no intentar siquiera
realizar actividades tan
sencillas como amontonar hojitas secas caídas de los árboles en otoño, o quitar
piedrecitas de camino hacia la charca donde chapoteaban los calurosos días de
verano.
- ¿Para qué preocuparme en hacer un trabajo que
luego acaban haciendo mis compañeros? Mejor es dedicarme a jugar y a descansar.
- No es una gran idea, dijo una hormiguita. Lo que
verdaderamente cuenta no es hacer el trabajo en un tiempo récord; lo importante
es acabarlo realizándolo lo mejor que sabes, pues siempre te quedará la
recompensa de haberlo conseguido.
No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos.
Hay labores que requieren tiempo y esfuerzo. Si no lo intentas nunca
sabrás lo que eres capaz de hacer, y siempre te quedarás con la duda de si lo
hubieras logrados alguna vez.
Por ello, es mejor intentarlo y no conseguirlo que
no probar y vivir con la duda. La constancia y la perseverancia son buenas aliadas para
conseguir lo que nos proponemos; por ello yo te aconsejo que lo intentes. Hasta
te puede sorprender de lo que eres capaz.
- ¡Caramba, hormiguita, me has tocado las fibras!
Esto es lo que yo necesitaba: alguien que me ayudara a comprender el valor del esfuerzo; te prometo que lo intentaré.
Pasaron unos días y Uga, la tortuga, se esforzaba
en sus quehaceres.
Se sentía feliz consigo misma pues cada día
conseguía lo poquito que se proponía porque era consciente de que había hecho
todo lo posible por lograrlo.
- He encontrado mi felicidad: lo que importa no es
marcarse grandes e imposibles metas, sino acabar todas las pequeñas tareas
que contribuyen a lograr grandes fines.
FIN
LAS MOSCAS. POESÍA Y FÁBULA CORTA PARA
NIÑOS
En un
frondoso bosque, de un panal se derramó una rica y deliciosa miel, y las moscas
acudieron rápidamente y ansiosas a devorarla. Y la miel era tan dulce y
exquisita que las moscas no podían dejar de comerlas.
Lo que no
se dieron cuenta las moscas es que sus patas se fueron prendiendo en la miel y
que ya no podían alzar el vuelo de nuevo.
A punto
de ahogarse en su exquisito tesoro, las moscas exclamaron:
- ¡Nos
morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de
placer!
Poema para niños: Las moscas
A un
panal de rica miel
dos
mil moscas acudieron,
que por
golosas murieron,
presas de
patas en él.
Otra
dentro de un pastel
enterró
su golosina.
Así, si
bien se examina,
los
humanos corazones
perecen
en las prisiones
del vicio
que los domina.
Si
conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los
demás padres, estaremos encantados de recibirla.
Si te ha
gustado, puedes leer muchas más fábulas de Samaniego.
EL NIÑOS Y LOS CLAVOS, UN CUENTO SOBRE
LOS BERRINCHES DE LOS NIÑOS
Había
un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le
dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma,
que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.
El primer
día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con
los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal
carácter, que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente
llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a
su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había
conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre,
muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que
controlase su carácter, sacase un clavo de la cerca.
Los días
se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos
los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la
cerca de detrás de la casa y le dijo:
- Mira,
hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate
en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.
Lo que
quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y
mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya
no importa tanto que pidas perdón. La herida
estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.
Los
amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes
hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten
una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.
Las
palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron que
el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter. Y colorín
colorado, este cuento se ha acabado.
FIN
DANIEL Y LAS PALABRAS MÁGICAS, UN CUENTO
INFANTIL SOBRE LA AMABILIDAD
Te presento a Daniel, el gran mago
de las palabras. El abuelo de Daniel es
muy aventurero y este año le ha enviado desde un país sin nombre, por su
cumpleaños, un regalo muy extraño: una caja llena de letras brillantes.
En una
carta, su abuelo le dice que esas letras forman palabras amables
que, si las regalas a los demás, pueden conseguir que las personas hagan muchas
cosas: hacer reír al que está triste,
llorar de alegría, entender cuando no entendemos, abrir el corazón a los
demás, enseñarnos a escuchar sin hablar.
Daniel
juega muy contento en su habitación, monta y desmonta palabras sin cesar. Hay
veces que las letras se unen solas para formar palabras fantásticas, imaginarias,
y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.
Lleva
unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que más quiere. Es
muy divertido ver la cara de mamá cuando descubre por la mañana un buenos
días, preciosa debajo de la
almohada; o cuando papá encuentra en su coche un te quiero
de color azul.
Sus
palabras son amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y
hacen sentir bien: gracias, te
quiero, buenos días, por
favor, lo siento, me
gustas.
Daniel
sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con ellas y ver la
cara de felicidad de la gente cuando las oye. Sabe bien que las palabras
amables son mágicas, son como llaves que te abren la puerta de los demás.
Porque
si tú eres amable, todo es amable contigo. Y Daniel te pregunta:
¿quieres intentarlo tú y ser un mago de las palabras amables?
FIN
LA LIEBRE Y LA TORTUGA. FÁBULA PARA
NIÑOS SOBRE EL ESFUERZO
En el
mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa,
que no cesaba de pregonar que ella era el animal más veloz del bosque, y que se
pasaba el día burlándose de la lentitud de la tortuga.
-
¡Eh, tortuga, no corras tanto! Decía
la liebre riéndose de la tortuga.
Un día, a
la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:
- Liebre,
¿vamos hacer una carrera? Estoy segura de poder ganarte.
- ¿A mí?
Preguntó asombrada la liebre.
- Sí, sí,
a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la
carrera.
La
liebre, muy engreída, aceptó la apuesta prontamente.
Así que
todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho ha sido el
responsable de señalizar los puntos de partida y de llegada. Y así empezó la
carrera:
Astuta y
muy confiada en sí misma, la liebre salió corriendo, y la tortuga se quedó
atrás, tosiendo y envuelta en una nube de polvo. Cuando empezó a andar, la
liebre ya se había perdido de vista. Sin importarle la ventaja que tenía la
liebre sobre ella, la tortuga seguía su ritmo, sin parar.
La
liebre, mientras tanto, confiando en que la tortuga tardaría mucho en
alcanzarla, se detuvo a la mitad del camino ante un frondoso y verde árbol, y
se puso a descansar antes de terminar la carrera. Allí se quedó
dormida, mientras la tortuga seguía caminando, paso tras paso,
lentamente, pero sin detenerse.
No se
sabe cuánto tiempo la liebre se quedó dormida, pero cuando ella se despertó,
vio con pavor que la tortuga se encontraba a tan solo tres pasos de la meta. En
un sobresalto, salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la
tortuga había alcanzado la meta y ganado la carrera!
Ese día
la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse
jamás de los demás. También aprendió que el exceso de confianza y de vanidad, es
un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Y que nadie, absolutamente
nadie, es mejor que nadie.
Esta
fábula enseña a los niños que no hay que burlarse jamás de los demás y
que el exceso de confianza puede ser un obstáculo para alcanzar
nuestros objetivos.
Preguntas para practicar comprensión de texto con los
niños:
1. Quién
era la más veloz del bosque, ¿la tortuga o la liebre?
2. ¿Por
qué la liebre se burlaba de la tortuga?
3. ¿Quién
se ha quedado dormida debajo de un árbol?
4. ¿Cómo
la tortuga ganó la carrera?
5. ¿Qué
aprendió la liebre con la tortuga?
6. Y tú,
¿qué has aprendido con ese cuento o fábula?
Si
conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los
demás padres, estaremos encantados de recibirla.
CARRERA DE ZAPATILLAS: CUENTO INFANTIL
SOBRE LA AMISTAD
Había
llegado por fin el gran día. Todos los animales del bosque se
levantaron temprano porque ¡era el día de la gran carrera de zapatillas! A las
nueve ya estaban todos reunidos junto al lago.
También
estaba la jirafa, la más alta y hermosa del
bosque. Pero era tan presumida que no quería ser amiga de los demás animales.
La jiraba comenzó a burlarse de sus amigos:
- Ja, ja,
ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta.
- Jo, jo,
jo, jo, se reía del rinoceronte que era tan gordo.
- Je, je,
je, je, se reía del elefante por su trompa tan larga.
Y
entonces, llegó la hora de la largada.
El zorro
llevaba unas zapatillas a rayas amarillas y rojas. La cebra, unas rosadas con
moños muy grandes. El mono llevaba unas zapatillas verdes con lunares
anaranjados.
La
tortuga se puso unas zapatillas blancas como las nubes. Y cuando estaban a
punto de comenzar la carrera, la jirafa se puso a llorar
desesperada.
Es que
era tan alta, que ¡no podía atarse los cordones de sus zapatillas!
- Ahhh,
ahhhh, ¡qué alguien me ayude! - gritó la jirafa.
Y todos
los animales se quedaron mirándola. Pero el zorro fue a hablar con ella y le
dijo:
- Tú te
reías de los demás animales porque eran diferentes. Es cierto, todos somos
diferentes, pero todos tenemos algo bueno y todos podemos ser amigos
y ayudarnos cuando lo necesitamos.
Entonces
la jirafa pidió perdón a todos por haberse reído de ellos. Y vinieron las
hormigas, que rápidamente treparon por sus zapatillas para atarle los cordones.
Y por fin
se pusieron todos los animales en la línea de partida. En sus marcas,
preparados, listos, ¡YA!
Cuando
terminó la carrera, todos festejaron porque habían ganado una nueva amiga que
además había aprendido lo que significaba la amistad.
Colorín,
colorón, si quieres tener muchos amigos, acéptalos como son.
FIN
SARA Y LUCÍA, UN CUENTO SOBRE LA
SINCERIDAD
Érase una
vez dos niñas muy amigas llamadas Sara y Lucía. Se conocían
desde que eran muy pequeñas y compartían siempre todo la una con la otra.
Un día
Sara y Lucía salieron de compras. Sara se probó una camiseta y le pidió a su
amiga Lucía su opinión. Lucía, sin dudarlos dos veces, le dijo que no le
gustaba cómo le quedaba y le aconsejó buscar otro modelo.
Entonces
Sara se sintió ofendida y se marchó llorando de
la tienda, dejando allí a su amiga.
Lucía
se quedó muy triste y apenada por la reacción de su amiga.
No
entendía su enfado ya que ella sólo le había dicho la
verdad.
Al llegar
a casa, Sara le contó a su madre lo sucedido y su madre le hizo ver que su
amiga sólo había sido sincera con ella y no tenía que molestarse
por ello.
Sara
reflexionó y se dio cuenta de que su madre tenía razón.
Al día
siguiente fue corriendo a disculparse con Lucía, que la perdonó de inmediato
con una gran sonrisa.
Desde
entonces, las dos amigas entendieron que la verdadera amistad se basa en la sinceridad.
Y colorín
colorado este cuento se ha acabado, y el que se enfade se quedará sentado.
FIN
FABULAS
CORTAS
LA LIEBRE Y LA TORTUGA
Una vez, una
liebre se burlaba de las patas tan cortas y de la lentitud al caminar de una
tortuga, sin embargo, esta no se quedó callada y se defendió lanzando una risa
y diciéndole a la liebre: – Puede que seas muy veloz amiga liebre, pero, estoy
más que segura de que podré ganarte una carrera.
La
liebre, sorprendida por lo que le dijo la tortuga, aceptó el reto sin pensarlo
dos veces, ya que ella estaba muy segura de que ganaría a la tortuga a ojos
cerrados. Entonces, ambos propusieron a la zorra, que fuese ella quien señalase
el camino y la meta.
Días
después, llegó el esperado momento de la carrera, y al sonar la cuenta de tres,
se inició la carrera de estos dos contendientes. La tortuga no dejaba de
caminar y caminar, pero a su lento paso, avanzaba tranquilamente hacia la meta.
En
cambio la liebre, corrió tan rápido que dejó muy atrás a la tortuga. Al darse
la vuelta y ya no verla, la liebre vió seguro su éxito sobre la carrera y
deicidió echarse una siesta.
Poco
después, la liebre despertó y vió si por atrás seguía sin llegar la tortuga,
pero al mirar hacia la meta, vió a la tortuga muy cerca de la final, y en un
intento desesperado por correr lo más veloz que pudo, la tortuga llegó y ganó.
Moraleja: la enseñanza es que las metas se consiguen poco a poco,
con trabajo y esfuerzo. Aunque a veces parezcamos lentos, el éxito llegará
siempre.
También
nos muestra que no tenemos que burlarnos de las personas por sus defectos
físicos, ya que pueden ser mejores en otros aspectos.
Esta
fábula tiene un gran valor educativo, ya que hacer las cosas bien hechas es
importante en la educación y para ello es necesario ser pacientes.
EL LEÓN Y EL RATÓN
Érase una vez un
león que estaba descansando en la selva, después de un día de caza. Era un día
caluroso y solo le apetecía dormir.
Cuando
se encontraba más cómodo, llegó un ratón haciendo mucho ruido. El león era tan
grande que ni si quiera se percató, pero el ratón empezó a subir por su nariz.
El león
se despertó con muy mal humor, empezó a gruñir, y agarró al ratón, preparándose
para comerlo.
“¡Perdóname!”
suplicó el pobre ratón. “Por favor déjame ir y algún día seguramente te lo
pagaré”.
Al león
le resultó divertido pensar que un ratón podría alguna vez ayudarlo. Pero fue
generoso y finalmente lo liberó.
Algunos
días más tarde, mientras acechaba a una presa en el bosque, el león quedó
atrapado en la red de un cazador.
Era
incapaz de liberarse y rugió fuerte para pedir ayuda. El ratón reconoció la voz
y acudió rápidamente para ayudarlo. Mordió una de las cuerdas que ataban al
león y este se liberó.
Entonces
el ratón dijo:
“Incluso
un ratón puede ayudar a un león”.
Moraleja: no menosprecies lo que pueden hacer los demás. Aunque
parezca lo contrario todos te pueden ayudar.
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
Una cigarra
cantaba y disfrutaba durante el verano. Día tras día se despertaba tarde y sólo
se dedicaba a cantar, hasta que un día algo le llamó la atención.
Un grupo
de hormigas pasaban por debajo de su rama cargando pesadas porciones de comida
sobre su espalda, entonces la cigarra bajó de su rama y le preguntó a una.
-Amiga
hormiga ¿por qué trabajas tanto?-
-El
invierno se acerca, debemos guardas provisiones para poder pasar la helada- respondió la hormiga.
A lo que
la cigarra luego dijo:
-¡Bah!
Trabajar tanto es para bobos, haz como yo, canta y disfruta del verano.
La
pequeña hormiga sin decir más nada siguió su camino. En los siguientes días, la
cigarra seguía cantando y muchas veces componía canciones que se burlaban de su
amiguita la hormiga.
Pero un
día, la cigarra despertó y ya no era verano, el invierno había llegado.
La
helada era la peor de todas en muchos años, trató de abrigarse con hojas de su
rama, pero no pudo. Hambrienta buscó comida, pero no encontró nada.
Entonces
recordó que su amiguita hormiga había estado guardando provisiones durante el
verano y se dirigió a su hormiguero, tocó la puerta y la hormiguita salió.
Entonces dijo:
-¡Hormiga,
ayúdame; tengo hambre y tengo frío, dame refugio y comida!
-¿Pero
qué estuviste haciendo todo el verano cigarra?- preguntó la hormiga.
-Cantar
y bailar- contestó la cigarra.
-¡Pues
si eso hiciste en el verano, ahora baila en el invierno!- Dijo la hormiga y cerró la puerta.
Mientras,
la cigarra arrepentida se alejaba reflexionando sobre la lección que había
aprendido.
Moraleja:
la vida consiste en trabajar y
descansar. No puedes descansar demasiado porque más tarde puedes encontrar
consecuencias negativas.
PEDRO Y EL LOBO
Había
una vez un niño llamado Pedro que era pastor y se llevaba todo el día caminando
con sus ovejas.
Un día estaba
tan aburrido que comenzó a preguntarse cómo divertirse. Entonces se le ocurrió
gastar una broma, diciendo que un lobo estaba cerca. Dijo:
-¡Que
viene el lobo, que viene el lobo! ¡Ayuda!
Los
vecinos del pueblo acudieron rápidamente con palos para ahuyentar al lobo, pero
cuando llegaron al árbol donde se sentaba Pedro, lo encontraron riendo a
carcajadas. Pedro decía:
¡Ja ja
ja! ¡Os lo habéis creído!
Los
vecinos se fueron a sus casas pensando que era una broma y que no pasaba nada.
Otro
día, de nuevo Pedro se encontraba aburrido y volvió con la misma broma:
-¡Que
viene el lobo, que viene el lobo! ¡Socoro! ¡Socoro!
Los
vecinos volvieron a acudir rápido, con sus palos y preparados para hacer frente
al lobo. Pero se volvieron a encontrar a Pedro riendo, que reía y decía:
¡Os lo
habéis vuelto a creer! ¡Qué incrédulos! ¡Ja ja ja!
Esta vez
los vecinos pensaron que la broma no era tan graciosa y se fueron malhumorados
a sus casas.
Otro
día, Pedro estaba caminando con sus ovejas cuando escuchó un ruido entre los
matorrales. No le dio importancia, pero rápidamente un lobo salió empezó a
perseguir a sus ovejas. Pedro empezó a pedir ayuda:
-¡Que
viene el lobo, que viene el lobo! ¡Socorro!
Los
vecinos lo escucharon pero no prestaron atención, ya que pensaban que era otra
broma de Pedro.
El lobo
pudo atrapar a algunas de sus ovejas y se las llevó para comerlas con su
manada.
Moraleja: no mientas, ya que puede que los demás no te crean cuando
digas la verdad.
EL CUERVO Y EL ZORRO
Había una vez un
cuervo que descansaba en un árbol, tras haber logrado robar un queso de la
ventana de una casa.
Cerca
caminaba un zorro que olió el fuerte aroma, vio al cuervo y le dijo:
-¡Hola!
Qué buen día hace, además tu plumaje es muy bonito. Le queda muy bien.
El
cuervo se sintió muy bien con lo que le dijo el zorro. Le entraron ganas de
cantar para celebrarlo, abrió el pico, pero entonces dejó caer el queso.
El
zorro, sonriendo, corrió hacia el queso y lo atrapó con la boca antes de caer
al suelo.
Moraleja: presta atención cuando alguien te dice cosas bonitas.
Puede que sea por interés.
EL NIÑO Y LOS DULCES
Era 21 de
Septiembre y todos los niños contentos después de un largo verano, regresaban a
las escuelas. Al ser el primer día, la maestra llevó a clase un bote lleno de
chucherías para dar la bienvenida al nuevo curso escolar. Uno de los alumnos
salió el primero corriendo hacia los dulces.
Una vez
que cogió todas las chuches que pudo,al intentar sacar la mano, el cuello del
recipiente no le permitió hacerlo. El niño lloraba y lloraba amargamente, pero
un amigo que estaba cerca le dijo: -Confórmate con coger solo la mitad y así
podrás sacar la mano con los dulces.
Moraleja: no seas egoísta, avaricioso y escoge solo aquello que
necesites. Como bien dice el dicho “quien mucho abarca, poco aprieta”.
Esta
fábula enseña a los niños a no ser tan egoístas, una cualidad muy importante a
la hora desarrollar su personalidad. En un mundo en donde la individualidad
prevalece, es bueno desde pequeños que lo niños aprendan a compartir y a ser
generosos con sus iguales.
LA PULGA Y EL HOMBRE
Un
hombre disfruta de un buen sueño cuando de repente comenzó a sentir picazón por
todo el cuerpo.
Molesto por la situación, buscó por toda su cama para ver
qué era lo que les estaba causando tanta molestia. Tras su búsqueda encontró a
una minúscula pulga y le dijo las siguientes palabras:
– ¿Quién
te crees que eres insignificante bicho, para estar picándome por todo mi cuerpo
y no dejarme disfrutar de mi merecido descanso?
–
Contestó la pulga: Discúlpeme señor, no fue mi intención molestarlo de ninguna
manera; le pido por favor que me deje seguir viviendo, ya que por mi pequeño
tamaño no creo que lo pueda molestar mucho. El hombre riéndose de las
ocurrencias de la pulga, le dijo:
– Lo
siento pequeña pulga, pero no puedo hacer otra cosa que acabar con tu vida para
siempre, ya que no tengo ningún motivo para seguir aguantando tus picaduras, no
importa si es grande o pequeño que pueda ser el prejuicio que me causes.
Moraleja: nos enseña a que todo aquel que le hace daño a otra
persona, debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias. Ya que cuando uno
molesta, agrede u ofende a otros compañeros, debe saber que sus actos irán
seguidos de unas consecuencias.
EL CONEJO Y EL CERDO
Había
una vez en un colegio un conejo muy presumido que todos los días llevaba sus
zapatitos muy limpios, relucientes, brillantes.
En su misma
clase también estaba el cerdito Peny, que tenía mucha envidia al conejo por sus
zapatos.
Pero el
cerdito al vivir en una charca de barro sabía que nunca conseguiría tener unos
zapatos como los de su amigo conejo.
Todos los
días limpiaba y limpiaba, pero nada seguían igual de sucios.
Un día
jugando en el recreo tenía que hacer una carrera para ver quien era el más
veloz. El cerdito asustado, no sabía que hacer, ya que sus zapatillas no eran
como las de su amigo.
El día
de la carrera, el cerdito Peny no se lo pensó, y salió corriendo a la par que
el conejo.
Mientras
corría, solo pensaba en ser el ganador y no rendirse nunca, tal y como le decía
su madre.
Al
llegar a la meta, todos se quedaron asombrados por la rapidez del cerdito Peny,
no entendían como podía haberle ganado al conejo y sus superzapatillas.
Moraleja: da igual el zapato que lleves, el esfuerzo por conseguir
una meta que te propongas no está en los zapatos sino en ti. Debes ser feliz
con lo que tienes, sentirte a gusto contigo mismo y confiar en ti.
FAMILIA DE HORMIGAS
Había
una vez una familia de hormigas formada por la madre, el padre y su dos
hijitas.
Pronto
se acercaba el invierno, así que toda la familia salió en busca de comida ya
que si no morirían.
Paseando
por el prado, se encontraron con otra hormiga, pero esta no era de su misma
especie, ya que era de color rojo y le faltaban dos patitas.
Angustiada,
la hormiga roja les pidió ayuda para que la llevasen hasta su casa, ya que
podría morir enterrada por la nieve.
La madre
hormiga rotundamente dijo que no, ya que no pertenecía a su especie y si se
enteraba el resto de hormigas negras podrían echarle del prado.
Así que la familia siguió su camino, pero una de las hijas
no pudo aguantar y se dio la vuelta para ayudar a la hormiga roja, aun sabiendo
que podrían echarla del prado para siempre.
Una vez
llegaron las dos a la casa de las hormigas rojas, estas sorprendidas por la
solidaridad de la hormiga negra, le regalaron toda la comida que tenían.
Gracias
a esta recompensa, la familia de la hormiga negra pudo sobrevivir todo el
invierno gracias a la familia de hormigas rojas.
Moraleja: hay que ayudar a los demás cuando lo necesiten, ya que
algún día también nosotros podemos necesitar esa ayuda. También nos enseña a que no hay que prejuzgar
ni discriminar a otros por su raza o por su condición fisica, algo muy
importante en la vida, ya que tenemos que educar a nuestros hijos en la
tolerancia y el respeto a la diversidad.
EL PÁJARO RUISEÑOR
Era un pájaro ruiseñor muy alegre y divertido. Siempre
andaba cantando pero era muy muy despistado.
Una
noche cenando con su madre, esta le dijo que no debía cantar hasta mas tarde ya
que los cazadores pasarían a esa hora y si estos les oían podrían matarle.
A la
mañana siguiente como todos los días, el pájaro comenzaba a cantar para así
atraer a sus presas. Olvidando lo que le dijo su madre, los cazadores le oyeron
y se pusieron a disparar.
Afortunadamente
al pájaro le dio tiempo a esconderse, ya que oyó el canto de su madre avisando
de que estaban los cazadores en la zona
Moraleja: hay que estar muy atentos y escuchar a nuestros padres
cuando nos hablen, ya que un descuido nos puede salir caro.
EL GATO Y EL RATÓN
Cat
Garage Drawing Comic Image Mouse
Una vez, un gato
muy hambriento vio entrar a su casa a un ratoncito. El felino, con muchas
intenciones de agarrarlo y luego comérselo, se acercó a la ratonera para
decirle:
– ¡Qué
guapo y lindo estás ratoncito! Ven conmigo, pequeñito, ven… dijo con dulce voz
el gato.
La mamá
del ratoncito escuchó las intenciones que tenía el hábil gato y le advirtió a
su hijo diciendo:
– No
vayas hijito, tú no conoces los trucos de ese bribón.
El gato
insistente le dijo nuevamente al ratón:
– Ven,
pequeñito ven. ¡Mira este queso y estas nueces! ¡Todo eso será para ti!
El
inocente ratoncito le preguntó de nuevo a su madre:
– ¿Voy
mamá?… ¿voy?
– No
hijito, ni se te ocurra ir, sé obediente, le dijo nuevamente su madre.
El gato
nuevamente volvió a engañarlo diciendo:
– Ven,
te daré este sabroso bizcocho y muchas cosas más…
– Puedo
ir mamá, por favor te lo suplico – dijo el ratoncito.
– ¡Que
no, tontuelo! No vayas. – Insistió la mamá ratona.
-No me
hará nada mamá. Sólo quiero probar un pedacito… – dijo por última vez el
ratoncito, y sin que su madre pudiera detenerlo, salió rápidamente de su
agujero.
A los
pocos instantes, se oyeron unos gritos que decían:
–
¡Socorro, mamá, socorro! ¡Me come el gato!
La mamá
ratona no pudo hacer nada para salvar a su ratoncito que murió devorado por el
gato.
Moraleja: esta fábula nos enseña que debemos obedecer a nuestros
padres y respetar sus decisiones, ya que ellos siempre querrán lo mejor para
nosotros y el no hacerles caso nos puede pasar factura como al ratoncito de la
historia.
HISTORIAS BIBLICAS
DIOS EMPIEZA LAS COSAS
TODO lo bueno nos ha venido de Dios. Él hizo el Sol para darnos luz de día,
y la Luna y las estrellas para darnos alguna luz de noche. Y la Tierra para que
vivamos en ella.
Pero el Sol, la Luna, las estrellas y la
Tierra no fueron lo primero que Dios hizo. ¿Sabes qué fue eso? Fue
personas como él mismo. A éstas no las podemos ver, tal como no vemos
a Dios. La Biblia llama ángeles a estas personas. Dios hizo a los ángeles para
que vivieran con él en el cielo.
El primer ángel que Dios hizo fue muy especial. Fue el primer Hijo de Dios,
y trabajó con su Padre. Ayudó a Dios a hacer todas las demás cosas. Le ayudó a
hacer el Sol, la Luna, las estrellas y también nuestra Tierra.
¿Cómo era la Tierra entonces? Al principio nadie podía vivir en la Tierra.
Solo había un gran océano de agua que lo cubría todo. Pero Dios quería que en
la Tierra viviera gente. Por eso, empezó a prepararla para nosotros. ¿Qué hizo?
Bueno, primero la Tierra necesitaba luz. Por eso Dios hizo que la luz del
Sol brillara sobre la Tierra. Hizo esto de modo que pudiera haber noche y día.
Después hizo que la tierra subiera por encima del agua del océano.
Primero no había nada sobre la tierra. Se parecía a esta lámina que
ves aquí. No había flores ni árboles ni animales. No había peces
en los océanos. Dios tenía mucho trabajo que hacer para que los animales y la gente pudieran
vivir una vida buena en la Tierra.
Jeremías 10:12; Colosenses 1:15-17; Génesis 1:1-10.
EMPIEZA
LA HUMANIDAD
¿QUÉ hay diferente en esta lámina? Sí,
las personas que ves. Son el primer hombre y la primera mujer. ¿Quién los hizo?
Dios. ¿Sabes el nombre de él? Es Jehová. Y al hombre y la mujer se les llegó a
llamar Adán y Eva.
Jehová Dios hizo a Adán así: tomó polvo
del suelo y con él formó un cuerpo perfecto de hombre. Entonces sopló en la
nariz del hombre, y Adán empezó a vivir.
Dios tenía un trabajo para Adán. Le dijo
que diera nombre a todas las diferentes clases de animales. Adán quizás estudió
a los animales por mucho tiempo para dar el mejor nombre a todos. Mientras Adán
hacía esto, empezó a ver una cosa. ¿Sabes lo que era aquella cosa?
Los animales estaban en pares. Había
elefantes y elefantas, y había leones y leonas. Pero Adán no tenía una
compañera suya. Por eso, Jehová hizo que Adán se quedara bien dormido, y le
sacó del lado un hueso de costilla. Usando esta costilla, Jehová hizo para Adán
una mujer que llegó a ser su esposa.
¡Qué contento estaba Adán ahora! ¡Y qué
feliz tiene que haberse sentido Eva por estar en tan lindo jardín para vivir!
Ahora podían tener hijos y vivir juntos en felicidad.
Jehová quería que Adán y Eva vivieran
para siempre. Quería que hicieran que toda la Tierra fuera tan bonita como el
jardín de Edén. ¡Cuánto se deben haber alegrado Adán y Eva al pensar en hacer
esto! ¿Te hubiera gustado tener parte en hacer de la Tierra un bonito jardín?
Pero la felicidad de Adán y Eva no duró. Vamos
a ver por qué.
Salmo 83:18; Génesis 1:26-31; 2:7-25.

CÓMO PERDIERON
SU HOGAR
MIRA lo que está pasando. Se está
echando a Adán y Eva del jardín de Edén. ¿Sabes por qué?
Es porque hicieron algo muy malo. Y por
eso Jehová los está castigando. ¿Sabes lo que hicieron Adán y Eva?
Hicieron algo que Dios les dijo que
no hicieran. Dios les dijo que podían comer de los árboles del jardín.
Pero de un árbol les dijo que no comieran; si comían, morirían. Ese lo
guardaba para sí. Y sabemos que es malo tomar lo que es de otro, ¿verdad?
Entonces, ¿qué pasó?
Un día cuando Eva estaba sola en el
jardín, una culebra le habló. ¡Imagínate! Ella le dijo a Eva que comiera del
fruto del árbol del cual Dios les dijo que no comieran. Bueno, cuando
Jehová hizo las culebras no las hizo para que hablaran. Por eso, había
otra persona que hacía hablar a la culebra. ¿Quién era?
No era Adán. Por eso tenía que ser una
de las personas que Jehová había hecho mucho antes de hacer la Tierra. Esas
personas eran ángeles, y no se les puede ver. Este ángel se había hecho
muy orgulloso. Empezó a pensar que debería ser gobernante como Dios y que se
debería obedecer a él en vez de a Jehová. Él hizo que la culebra hablara.
Este ángel pudo engañar a Eva. Cuando le
dijo que ella sería como Dios si comía del fruto, ella le creyó. Por eso comió,
y Adán hizo igual. Adán y Eva desobedecieron a Dios, y por eso perdieron su
lindo hogar, el jardín.
Pero un día Dios va a hacer que toda la
Tierra sea tan bonita como el jardín de Edén. Después veremos cómo tú puedes
participar en esto. Ahora veamos qué
les pasó a Adán y Eva.
Génesis 2:16, 17; 3:1-13, 24; Revelación 12:9.

EMPIEZA
UNA VIDA DURA
FUERA del jardín de Edén, Adán y Eva
tuvieron muchos problemas. Tuvieron que trabajar duro para comer. En vez de
árboles frutales lindos, vieron crecer muchas espinas y abrojos alrededor. Esto
pasó cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios y dejaron de ser Sus amigos.
Pero peor aún fue que Adán y Eva
empezaron a morir. Recuerda: Dios les dijo que morirían si comían de cierto
árbol. Bueno, el mismo día en que comieron empezaron a morir. ¡Qué tontos
fueron por no escuchar a Dios!
Todos los hijos de Adán y Eva nacieron
después que Dios echó a sus padres del jardín de Edén. Esto quiere decir que
los hijos también tendrían que envejecer y morir.
Si Adán y Eva hubieran obedecido a
Jehová, la vida hubiera sido feliz para ellos y sus hijos. Pudieran haber
vivido para siempre en felicidad en la Tierra. Nadie tendría que haber
envejecido ni haber enfermado y muerto.
Dios quiere que la gente viva para
siempre en felicidad, y promete que algún día será así. No solo será linda
toda la Tierra, sino que toda la gente será saludable. Y todos serán buenos
amigos unos de otros y de Dios.
Pero Eva ya no era amiga de Dios.
Por eso, no se le hacía fácil dar a luz hijos. Tenía dolores. Sí, en
verdad el haber sido desobediente a Jehová le trajo muchísimo dolor, ¿no te
parece?
Adán y Eva tuvieron muchos hijos e
hijas. Cuando les nació su primer hijo, lo llamaron Caín. Al segundo hijo lo
llamaron Abel. ¿Sabes
lo que les pasó a éstos?
Génesis 3:16-23; 4:1, 2; Revelación 21:3, 4.

UN HIJO BUENO, Y
UNO MALO
MIRA ahora a Caín y Abel. Ambos han
crecido. Caín se ha hecho agricultor. Él se ocupa en el cultivo de granos y
frutas y vegetales.
Abel cría ovejas. A él le gusta cuidar
los corderitos. Estos crecen y llegan a ser ovejas grandes, y pronto Abel tiene
un rebaño entero de ovejas para atenderlo.
Un día Caín y Abel le llevan un regalo a
Dios. Caín lleva alimento que él ha cultivado. Y Abel lleva la mejor oveja que
tiene. A Jehová le agradan Abel y su regalo. Pero no le agradan Caín y su
regalo. ¿Sabes por qué?
No es solo que el regalo de Abel sea
mejor que el de Caín. Es porque Abel es bueno. Ama a Jehová y a su hermano.
Pero Caín es malo; no ama a su hermano.
Por eso Dios le dice a Caín que debe
cambiar. Pero Caín no le hace caso. Está muy enojado porque Dios ha
preferido a Abel. Caín le dice a Abel: ‘Vamos allá al campo.’ Allá, cuando
están solos, Caín golpea a su hermano. Le da tan duro que lo mata. ¿No te
parece terrible que Caín hiciera eso?
Aunque Abel murió, Dios todavía lo
recuerda. Abel era bueno, y Jehová nunca olvida a personas que son así. Por eso
un día Jehová Dios hará que Abel vuelva a la vida. En ese tiempo Abel nunca
tendrá que morir. Podrá vivir para siempre aquí en la Tierra. ¿No será
bueno conocer a personas como él?
Pero a Dios no le agradan personas
como Caín. Por eso, después que Caín mató a su hermano, Dios lo castigó
enviándolo lejos del resto de su familia. Cuando Caín se fue para vivir en otra
parte de la Tierra, se llevó consigo a una de sus hermanas, y ella llegó a ser
su esposa.
Con el tiempo Caín y su esposa
empezaron a tener hijos. Otros hijos e hijas de Adán y Eva se casaron y también
tuvieron hijos. Pronto hubo muchas personas en la Tierra. Conozcamos
algunas.
Génesis 4:2-26; 1 Juan 3:11, 12; Juan 11:25.
UN HOMBRE VALIENTE
CUANDO
empezó a haber más gente en la Tierra, la mayoría hicieron cosas malas como
Caín. Pero un hombre fue diferente. El nombre de éste era Enoc. Él era un
hombre valiente. La gente que estaba viviendo alrededor de él era gente mala,
pero él seguía sirviendo a Dios.
¿Sabes por qué aquella gente cometía
tantas cosas malas? Piensa en esto: ¿Quién hizo que Adán y Eva desobedecieran a
Dios y comieran del fruto que Dios les prohibió? Un ángel malo. La Biblia lo
llama Satanás. Y él trata de hacernos malos a todos.
Un día Jehová Dios hizo que Enoc dijera
a la gente algo que ellos no querían oír. Fue esto: ‘Un día Dios va a
destruir a todos los malos.’ Esto quizás enojó mucho a la gente. Quizás
trataron de matar a Enoc. Por eso, Enoc tenía que ser un hombre muy valiente
para que dijera a la gente lo que Dios iba a hacer.
Dios no dejó que Enoc viviera por
mucho tiempo entre aquellos malos. Solo vivió 365 años. ¿Por qué decimos
“solo 365”? Porque en aquellos tiempos los hombres eran mucho más fuertes
que ahora y vivían más. ¡Sí; Matusalén el hijo de Enoc vivió 969 años!
Pues bien, después de la muerte de Enoc,
la gente se hizo peor. La Biblia dice que ‘todo lo que ellos pensaban era malo
siempre,’ y ‘la Tierra llegó a estar llena de violencia.’
¿Sabes una de las razones por las cuales
hubo tantas y tantas dificultades en aquellos días? Fue que Satanás tuvo una
nueva manera de llevar a la gente a lo malo. Veamos
qué fue eso.
Génesis 5:21-24, 27; 6:5; Hebreos 11:5; Judas 14, 15.
GIGANTES EN LA TIERRA
SI ALGUIEN que viniera hacia ti fuera
tan alto que la cabeza le llegara al techo de tu casa, ¿qué pensarías? ¡Que era
un gigante! Hubo un tiempo en que de veras hubo gente de esa clase en la
Tierra. La Biblia muestra que sus padres eran ángeles del cielo. Pero ¿cómo
pudo ser eso?
Recuerda, Satanás el ángel malo estaba
causando problemas. Hasta estaba tratando de hacer que los ángeles de Dios
fueran malos. Con el tiempo, algunos ángeles empezaron a prestar atención a
Satanás. Dejaron la obra que Dios tenía para ellos en el cielo. Vinieron a la
Tierra y se hicieron cuerpos humanos. ¿Sabes por qué?
La Biblia dice que fue porque ellos
vieron a las mujeres bonitas en la Tierra y quisieron vivir con ellas. Por eso
vinieron y se casaron con ellas. La Biblia dice que esto fue malo, porque Dios
hizo a los ángeles para vivir en el cielo.
Cuando los ángeles y sus esposas
tuvieron bebés, éstos eran diferentes. Al principio quizás no parecían muy
diferentes. Pero siguieron creciendo y creciendo, y haciéndose más y más
fuertes, hasta que se convirtieron en gigantes.
Estos gigantes eran malos. Y por ser tan
grandes y fuertes, causaban daño a la gente. Trataban de obligar a todos a ser
malos como ellos.
Enoc había muerto, pero había un hombre
en la Tierra ahora que era bueno. Este hombre se llamaba Noé. Él siempre hacía
lo que Dios quería que hiciera.
Un día Dios le dijo a Noé que había
llegado el tiempo en que Él iba a destruir a todos los malos. Pero Dios
salvaría a Noé y su familia y a muchos animales. Veamos
cómo lo hizo.
NOÉ HACE
UN ARCA
Noé tenía una esposa y tres hijos. Los
hijos se llamaban sem, cam y jafet. Cada hijo tenía una esposa. Así que había
ocho personas en la familia de noé.
Ahora Dios hizo que Noé hiciera una cosa
rara. Le dijo que hiciera un arca grande. El arca era grande como un barco,
pero más bien parecía una caja grande y larga. ‘Hazla de tres pisos,’ dijo
Dios, ‘y ponle cuartos.’ Los cuartos eran para Noé y su familia, los animales y
el alimento para todos.
Dios le dijo a Noé que hiciera el arca
de modo que no le entrara agua. Dijo: ‘Voy a enviar un gran diluvio de
agua y destruir al mundo entero. El que no esté en el arca morirá.’
Noé y sus hijos obedecieron a Dios y
empezaron a construir. Pero la demás gente solo se rió. Siguieron siendo malos.
Nadie creyó cuando Noé les dijo lo que Dios iba a hacer.
Por lo grande que era, tomó mucho tiempo
hacer el arca. Después de muchos años, quedó hecha. Ahora Dios dijo a Noé que
metiera los animales allí. Le dijo que pusiera allí dos de algunas clases de
animales, macho y hembra. Pero de otros animales, Dios le dijo que pusiera allí
siete. También le dijo a Noé que trajera allí todas las diferentes clases de
pájaros. Noé hizo precisamente lo que Dios dijo.
Después, Noé y su familia también
entraron en el arca. Entonces Dios cerró la puerta. Dentro, Noé y su familia
esperaron. Piensa que estás allí, esperando. ¿Habría
un diluvio como había dicho Dios?
EL GRAN DILUVIO
FUERA del arca, la gente seguía su vida
como antes. Todavía no creían que el Diluvio vendría. Tienen que haberse
reído más que nunca. Pero poco tiempo después dejaron de estar riéndose.
De repente empezó a caer agua. Cayó del
cielo como cuando uno derrama agua de un cubo. ¡Noé tenía razón! Pero ya nadie
más podía meterse en el arca. Jehová Dios había cerrado bien la puerta.
Pronto todo el terreno bajo quedó
cubierto. El agua parecía grandes ríos. Empujaba los árboles y movía grandes
piedras y hacía mucho ruido. La gente se asustó. Subieron a terreno más alto.
¡Ay, cuánto deseaban haber prestado atención a Noé y haberse metido en el arca
cuando todavía tenían la puerta abierta! Pero ahora era demasiado tarde.
El agua siguió subiendo y subiendo. Por
40 días y 40 noches cayó agua del cielo. Subió por las montañas, y
pronto hasta las más altas quedaron cubiertas. Tal como Dios había dicho, toda
persona y animal que estaba fuera del arca murió. Pero todo el que estaba
dentro estaba a salvo.
Noé y sus hijos habían hecho un buen
trabajo al hacer el arca. El agua la levantó, y ella flotó por encima.
Entonces, un día, cuando dejó de llover, el Sol empezó a brillar. ¡Qué vista!
Había solo un gran océano por todas partes. Y lo único que se podía ver era el
arca flotando encima.
Ya no había gigantes.
No volverían para causar daño a la gente. Todos habían muerto, junto con
sus madres y la demás gente mala. Pero ¿qué les pasó a sus padres?
Los padres de los gigantes no eran
en verdad gente humana como nosotros. Eran ángeles que habían bajado a la
Tierra para vivir como hombres. Por eso, cuando vino el Diluvio,
no murieron con la demás gente. Dejaron de usar los cuerpos humanos que
habían hecho, y volvieron al cielo como ángeles. Pero ya no se les
permitió ser de la familia de ángeles de Dios. Se hicieron ángeles de Satanás.
En la Biblia a estos ángeles se les llama demonios.
Dios ahora hizo que un viento soplara,
y las aguas del diluvio empezaron a bajar. Cinco meses después el arca quedó
encima de una montaña. Pasaron muchos días, y los que estaban dentro pudieron
mirar afuera y ver la cumbre de las montañas. Las aguas siguieron bajando y
bajando.
Entonces Noé dejó que un pájaro negro
llamado un cuervo saliera del arca. Éste volaba un rato y entonces volvía
porque no podía hallar un buen lugar donde quedarse. Siguió haciendo esto,
y cada vez que volvía se posaba sobre el arca.
Noé quería ver si las aguas se habían
escurrido de la tierra, así que después mandó una paloma desde el arca. Ésta
volvió también, porque no encontró dónde quedarse. Noé la mandó por
segunda vez, y ella volvió con una hoja de olivo en el pico. Las aguas habían
bajado. Noé envió la paloma por tercera vez, y por fin ésta halló un lugar seco
donde vivir.
Ahora Dios le habló a Noé. Le dijo:
‘Sal del arca. Lleva contigo a toda tu familia y los animales.’ Habían estado
en el arca más de un año entero. ¡Imagínate lo contentos que estaban de estar
afuera otra vez y vivos!
Génesis 7:10-24; 8:1-17; 1 Pedro 3:19, 20.
UN LINDO JARDÍN
¡MIRA la Tierra! ¡Qué bello está todo!
Mira la hierba y los árboles, las flores y todos los animales. ¿Ves dónde están
el elefante y los leones?
¿De dónde salió este lindo jardín?
Bueno, vamos a ver cómo Dios preparó la Tierra para nosotros.
En primer lugar, Dios hizo hierba verde
para cubrir la tierra. E hizo toda clase de plantitas y arbustos y árboles.
Estas cosas que crecen hacen más bella la Tierra. Pero logran más. Muchas nos
dan también alimentos sabrosos.
Dios después hizo los peces para que
nadaran en el agua y los pájaros para volar en el cielo. Hizo perros y gatos y
caballos; animales grandes y pequeños. ¿Hay animales cerca de tu casa? ¡Qué
bueno fue Dios al hacerlo todo para nosotros!
Al final, Dios hizo que una parte de la
Tierra fuera muy especial. La llamó el jardín de Edén. Era perfecto. Todo allí
era lindo. Y Dios quería que toda la Tierra llegara a ser como este bello
jardín que había hecho.
Pero mira la lámina otra vez. ¿Sabes lo
que Dios vio que faltaba en este jardín? Vamos
a ver.

LEYENDAS













CHISTES




REFRANES CON SU EXPLICACIÓN
· Cuando
el río suena, agua lleva. Los rumores pueden tener algo de cierto.
· A
buen Hambre, no hay pan duro. Cuando se tiene alguna necesidad,
no importan los inconvenientes que pueda tener.
· A
buen entendedor pocas palabras. No hace falta dar muchas palabras a
quien se presupone que entiende lo que se le dice.
· A
caballo regalado no le mires el diente. No hay que ser exigente con lo
que se recibe gratis y sin esfuerzo.
· A
Dios rogando y con el mazo dando. No basta confiar en lo que Dios nos
puede ayudar, o lo que nos pueden ayudar los demás. Hay que esforzarse por lo
que se quiere.
· A
falta de pan, buenas son tortas. Hay que conformarse con lo que
se tiene.
· Agua
pasada no mueve molino. El pasado no produce efectos en el presente.
· A la
tercera va la vencida. Se tiene que perseverar para conseguir lo que se
desea.
· A la
vejez, viruelas. Se refiere a cuando las cosas se hacen o
suceden después del tiempo oportuno.
· A
buen pagador no le duelen prenda.- a quien quiere cumplir no le importa
dar las seguridades que se le pidan.
PIROPOS



RONDAS
INFANTILES
RONDAS
EL PATIO
DE MI CASA
El patio de mi casa
es particular.
Cuando llueve se moja
como los demás.
Agáchate,
y vuélvete a agachar,
que los agachaditos
no saben bailar.
Hache, i jota, ka
ele, elle, eme, a,
que si tú no me quieres
otro amante me querrá.
Hache, i jota, ka
ele, elle, eme, o,
que si tú no me quieres
otro amante tendré yo.
Chocolate, molinillo
corre corre, que te pillo
A estirar, a estirar
que el demonio va a pasar

LA ARAÑA
CHIQUITA
La araña chiquitita trepó el
desaguadero,
luego la lluvia la arrastró hasta el
suelo,
salió el Sol y todo lo secó,
la araña chiquitita de nuevo se
trepó.

Letra de Mambrú se fue a la guerra
Mambrú se fue a la guerra,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
No sé cuándo vendrá.
¿Vendrá para la Pascua?
¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!
¿Vendrá para la Pascua
o por la Trinidad?
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
O por la Trinidad.
La Trinidad se pasa,
¡qué dolor, qué dolor qué pena!
La Trinidad se pasa,
Mambrú no vuelve más.
Por allí viene un paje,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Por allí viene un paje,
¿Qué noticias traerá?
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
¿Qué noticias traerá?
-Las noticias que traigo,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
-Las noticias que traigo,
¡dan ganas de llorar!
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Dan ganas de llorar!
Mambrú ha muerto en guerra.
¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú ha muerto en guerra,
y yo le fui a enterrar.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Y yo le fui a enterrar!
Con cuatro oficiales
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Con cuatro oficiales
y un cura sacristán.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Y un cura sacristán.
Encima de la tumba
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Encima de la tumba
los pajaritos van,
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Los pajaritos van,
cantando el pío, pío,

JUGUEMOS EN EL BOSQUE
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy bañando.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy poniendo los pantalones.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy poniendo un saco.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy poniendo un sombrero.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy poniendo las medias.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
Me estoy poniendo los zapatos.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está.
¿Lobo estás?
¡Aquí voy para fuera a jugar con ustedes no se vayan!

víbora de la mar
Si queréis cantar la letra de
la canción a la víbora de la mar nosotros os la dejamos para cantar en
familia y con los peques de la casa pasando momentos divertidos y entretenidos
¿No os parece buena idea? Podréis bailar y mover el esqueleto.
A la víbora, víbora, de la mar, de la
mar,
por aquí pueden pasar.
Los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán,
tras, tras, tras, traaas.
Una mexicana que frutos vendía,
ciruela, chabacano, melón o sandía.
Una mexicana que frutos vendía,
Ciruela, chabacano, melón o sandia.
Verbena, verbena, jardín de Matatena.
Verbena, verbena, jardín de Matatena.
Campanita de oro, déjame pasar,
con todos mis hijos, menos el de atrás,
tras, tras, tras, tras.
Será melón, será sandia, será la vieja del otro día,
día, día, día, día.

LA GALLINA
TURULECA
o conozco una vecina,
que ha comprado una gallina,
que parece una sardina enlatada.
Tiene las patas de alambre,
porque pasa mucha hambre,
y la pobre está todita desplumada.
Pone huevos en la sala, y también la cocina,
pero nunca los pone en el corral.
La gallina, turuleca, es un caso singular,
la gallina, turuleca, está loca de verdad.
La gallina turuleca,
ha puesto un huevo,
ha puesto dos,
ha puesto tres.
La gallina turuleca,
ha puesto cuatro,
ha puesto cinco,
ha puesto seis.
La gallina turuleca,
ha puesto siete,
ha puesto ocho,
ha puesto nueve.
¿Dónde está esa gallinita?
Déjala, la pobrecita,
déjala que ponga diez.

LOS
POLLITOS DICEN PIO
Los pollitos dicen,
pío, pío, pío,
cuando tienen hambre,
cuando tienen frío.
La gallina busca
el maíz y el trigo,
les da la comida
y les presta abrigo.
Bajo sus dos alas
acurrucaditos,
duermen los pollitos
hasta el otro día
Cuando se despiertan
dicen, mamacita
tengo mucha hambre
dame lombricita.
Los pollitos dicen,
pío, pío, pío,
cuando tienen hambre,
cuando tienen frío.
La gallina busca
el maíz y el trigo,
les da la comida
y les presta abrigo.
Bajo sus dos alas
acurrucaditos,
duermen los pollitos
hasta el otro día.

LOS SEIS
PATITOS
Seis patitos conocí una vez,
gordos, flacos y rubios también,
pero el patito con la pluma detrás,
guió al resto con su "cuac cuac
cuac"
cuac, cuac, cuac
cuac, cuac, cuac
guió al resto con su "cuac cuac
cuac"
cuac, cuac, cuac
cuac, cuac, cuac.
Por el río fueron a nadar,
bambolénadose sin cesar,
pero el patito con la pluma detrás,
guió al resto con su "cuac cuac
cuac"

QUE LLUEVA
Que llueva
Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva, los pajaritos cantan, las
nubes se levantan,
¡que si!
¡que no! que caiga un chaparrón, con azúcar y turrón, que rompa los cristales
de la estación, y los tuyos si, y los míos no.
}
ADIVINANZAS




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